Camino

En 2017 aprendí a observar-me y sentir lo que soy y lo que convive en mi interior gracias durante un viaje a Perú, re-conectando con el SER y recordando la naturaleza consciente que somos. Me acepté y amé para entonces actuar en coherencia, amando, entregándome, confiando y dando el paso, compartiéndome en esencia y completo amor con un ser de luz hermoso, abundante y amoroso, alegre, mi Chiqui. Con ella compartimos vida, admiración, nos nutrimos y apoya todos los sueños delirantes para llevarlos a la acción. Así también nace Aurora de las Sierras,  un espacio Semillero de Acciones Regenerativas.

Participé del Primer Foro de Economía Circular en Latinoamerica cuando aterrizó la nave de la Economía Circular en Uruguay, conocí a Ken de quien aprendo mucho a través de nuestras charlas, y desde entonces me encuentro repensando y practicando el rol del diseñador industrial en este paradigma emergente, hacia el diseño de productos como sistema de servicios.

En 2016 tuve la oportunidad de postular a ZHÚ, animada por el programa Más Emprendedoras, al GES 2016. Fue un desafío y una oportunidad increíble tanto a nivel personal como profesional, y así seguir caminando rumbo a la profesionalización del bambú. Me reuní con diferentes profesionales y empresas que trabajan con bambú en Estados Unidos, visité viveros, empresas de diseño y talleres de carpintería, intercambiando conocimiento y participando de actividades locales relacionadas al bambú. Tuve el placer de conocer a Darrel con quien compartí mucho, incluyendo su casa y su familia, largas charlas, un taller comunitario de woodframe para la construcción de un granero en el campo, visitas a tiendas especializadas de herramientas para bambú, entre otras actividades, y hoy un gran amigo del que sigo aprendiendo día a día sobre los sueños, motivación, arquitectura natural y trabajo manual con bambú.

A fines del mismo año viajé a Chile a participar del Foro Internacional de Economía Consciente y a participar del FIIS en colaboración a una empresa de bambú chilena, Bamboobiz, hoy amigas. Allí conecté con la Economía Azul al conocer y conversar con Gunter, y me interioricé sobre Proyectos Regenerativos al compartir tiempo con Ronald. A partir de lo que me encuentro investigando sobre nuevos modelos de negocios, profundizando en microeconomías, oportunidades y trabajo en redes.

A lo largo de los años de este camino emprendedor tuve la oportunidad de contar con diferentes apoyos. Si bien los más importantes han sido la familia y los amigos, sin quienes nada de esto sería posible, he tenido grandes personas que me inspiraron darle forma al “proyecto bambú”. Fui parte de diversos programas para emprendedores que me nutrieron como persona y profesional, entre ellos y más fundamentalmente Socialab, con Denise, y Más Emprendedoras, con Analía y Anna Chiara, con quienes me empoderé y logré soñar con los pies en la tierra para así vivir de mi pasión. Gracias a mis amigos de Sintropía le dimos forma visual la idea loca del emprendimiento con bambú, hasta que se materializó la hermosa imagen de ZHÚ.

Inicialmente ZHÚ nace como una inquietud personal de “Son impresionantes las ventajas del uso del bambú a nivel medioambiental, social y económico… ¡con tanto bambú disponible en Uruguay tengo que hacer algo!”. En 2015, junto a dos emprendedores bambuseros compañeros de ruta, Gabriel y José, se consolida ZHÚ · Innovación en bambú, iniciativa que promueve y difunde el uso y aprovechamiento de la caña de bambú, articulando oportunidades e impulsando el desarrollo de la cadena de valor en Uruguay y la región. Ese mismo año organicé y dicté dos talleres en Costa Rica, junto a Bambutico y Bambucoop -una cooperativa local-, en base a dinámicas teórico-prácticas para difundir los usos y beneficios de la caña de bambú e incluyeron reconocimiento de especies locales, experimentación con el material, aplicación de herramientas creativas e invitados del exterior referentes en latinoamérica. A su vez se pudo comprobar la importancia de la “profesionalización del bambú” a partir del trabajo en modalidad taller usando herramientas metodológicas y creativas, propias del diseño, en conjunto con técnicas experimentales y conocimiento empírico.

En 2013 viajé a la Ciudad de Panamá a participar durante una semana a un seminario-taller sobre cómo construir una vivienda con bambú, donde vivi una hermosa experiencia… el desafío fue mostrar que las mujeres también podemos poner las manos en la masa y construir a la par. De camino hice una parada en Costa Rica, donde tuve la oportunidad de visitar la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA) y la empresa agroindustrial Bambutico. A finales del mismo año, tuve la primera oportunidad de compartir mis conocimientos de bambú e inspirar al público en general de la zona, siendo docente en la EUCD, el proyecto Seminario Taller “Introducción al uso y aprovechamiento del bambú”, beneficios en relación al medio ambiente y su aplicación en objetos de uso. Desde entonces he tenido la oportunidad de dictar cursos y conferencias tanto en diversas zonas de Uruguay como en Argentina, Costa Rica, El Salvador y Perú.

En 2011 obtuve una beca para participar durante dos meses en la China Bamboo Research Center (CBRC) en un curso de capacitación sobre bambú; cultivo, procesos, tecnologías y usos, en Hangzhou, China. Hubo un antes y un después en mi vida ya que la experiencia de vivir en el sudeste asiático y con compañeros de diferentes partes del mundo fue intensa y muy enriquecedora… totalmente transformadora. Al regresar a Uruguay me di cuenta que la cuna en la que me crié desde bebé -y que aún conservo desde 1986 gracias a mi mamá que le pedí la guardara para cuando yo tenga hijos- es de bambú y poco a poco los patrones que conectan se fueron haciendo visibles.

En 2009 tuve un primer acercamiento forzoso a la “caña tacuara” como un recurso para transformar y crear soluciones en bambú. Había empezado mi carrera como docente y me desempeñaba como Asistente Honoraria en el Centro de Diseño (actual EUCD), cuando la docente encargada del curso, Arq. Inés Sánchez, propuso hacer el proyecto de fin de año con este material. Me parecía una soñadora delirante, yo no estaba preparada para conectar a pesar de que me hablaba de las emociones y de abrazar árboles… hoy puedo decir que le estaré eternamente agradecida.

Si bien somos almas que venimos con un propósito a esta tierra, también tenemos nuestro lado humano que por momentos se resiste y nos hace dudar. Cada vez que me ha pasado algo así he recibido señales de que voy por buen camino… la última fue luego de que mi padrino falleció, cuando heredé una foto mía de niña que le regaló mi madre hace muchísimos años, ¡y el marco del portarretrato resultó tener dibujos de bambucitos!